La obsolescencia de bienes de uso

La obsolescencia de bienes de uso en el marco del convenio. Otra mirada particular.

Introducción. Análisis de la cuestión controvertida

No hace mucho tiempo analice en un artículo anterior el tratamiento impositivo en el marco del Convenio Multilateral, del concepto obsolescencia pero en lo que respecta a los bienes de cambio. Este nuevo artículo estará enfocado a analizar dicho concepto pero en lo que respecta a los bienes de uso.

A estos fines recordemos que obsolescencia se puede definir como la desvalorización de los bienes (ya sea bienes de uso o de cambio), producida por factores exógenos o externos a la Compañía. Un claro ejemplo de ello lo tenemos con los bienes de alta tecnología, que debido al gran avance de la ciencia, produce una desvalorización constante de estos bienes, ya que día a día tenemos más y mejores funcionalidades en los nuevos bienes.

En lo que respecta a los bienes de uso, y como todos bien sabemos, se produce una desvalorización constante por causas físicas (factores intrínsecos o internos). No obstante, también sufren una desvalorización producida por factores ajenos a la compañía, cómo lo es el avance de la tecnología y la ciencia que hace que los antiguos bienes de uso valgan cada vez menos, ya que tienen menos.

Este fenómeno produce que en ciertas ocasiones las Compañías reconozcan en sus estados contables resultado por obsolescencias (pérdidas). En el caso de los bienes de uso este reconocimiento puede estar dado a través de dos mecanismos:

a) Una mayor amortización, dado que el plazo de vida útil es mucho más reducida. Y cuando nos referimos a vida útil, hablamos de vida útil económica y no física. Para comprender con más detalle este tema le recomendamos leer el artículo “La vida útil de los bienes de uso. Un trascendental pronunciamiento de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, a favor del contribuyente y acorde a la realidad que viven las Compañías”.

b) Un cargo directo a resultado, pero ya no vía amortización sino a través de un reconocimiento de lo que sería un resultado por tenencia.

En el primer caso, la manera que impacta en el marco del Convenio Multilateral no es una cuestión difícil, ya que recordemos que el dicho convenio estableció 3 que:

“Así, se computarán como gastos los sueldos, jornales y toda otra remuneración, combustibles y fuerza motriz, reparaciones y conservación, alquileres, primas de seguros y en general todo gasto de compra, administración, producción, comercialización, etcétera. También se incluirán las amortizaciones ordinarias admitidas por la ley del impuesto a las ganancias”.

Por ende, no importa lo que suceda con la amortización contable a los fines del convenio sino que importa la amortización impositiva. Si en el Impuesto a las Ganancias la Compañía ha reconocido ese mayor cargo vía amortización por obsolescencia, reduciendo la vida útil del bien, en el convenio procederá su distribución.

Recordemos nuevamente que en el caso “Telec. Inte. Telintar S.A. c/ D.G.I.” la Corte Suprema de Justicia de la Nación, admitió la posibilidad que en el Impuesto a las Ganancias se reconozca ese mayor cargo por amortización impositiva por obsolescencia, a través de la vida útil asignada al bien.

Sin embargo ¿Qué sucede si la Compañía reconoce contablemente un cargo directo a resultado por obsolescencia? ¿Sería un gasto computable a los fines del convenio?

Lea la nota completa en Trivia /Colaboraciones Técnicas

Fuente: Richard L. Amaro Gómez