Derechos del empleador

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Facultades para organizar su empresa en sus aspectos técnicos y económicos. Límites.

El contrato de trabajo contiene un conjunto de derechos y de obligaciones que recaen en ambas partes. La Ley de Contrato de Trabajo posee pautadas las facultades del empleador. Como se advertirá no se trata de atribuciones absolutas sino relativas, condicionadas por las características del propio vínculo laboral. Ello hace posible que la empresa empleadora pueda cumplir con su finalidad de producir bienes o prestar servicios de conformidad al orden jurídico de aplicación.

El empleador posee la facultad de organizar la empresa en sus aspectos técnicos y económicos (art. 64 L.C.T.). Como consecuencia de ello el empresario determina las modalidades de la prestación laboral. Ello le permite señalar la labor que debe cumplir cada trabajador y las características del desempeño, todo de conformidad con su categoría, leyes, estatutos y convenciones.

El empresario también tiene los atributos para expresar las directivas a sus dependientes, especificando las instrucciones necesarias sobre la forma y modalidad del desempeño del personal. Todo ello debe tener funcionalidad relacionada a las necesidades de la empresa. La legislación vigente indica que dichas instrucciones deben coincidir con los fines de la empresa y los derechos del trabajador (art. 68 L.C.T.).

Teniendo en cuenta que es el empresario quien emite las directivas, asimismo, se le asigna el poder de controlar el cumplimiento de sus órdenes. Vinculado a ello se encuentra la facultad de cuidar el patrimonio empresario, uno de cuyos aspectos es el denominado “control de salida”. Cuando el mismo se ejerce sobre el personal femenino debe realizarse con mujeres y en todos los casos respetando el decoro de los trabajadores.

Para precisar el cúmulo de medidas organizativas del trabajo en ciertas empresas se establecen reglamentos internos. La realización está a cargo del empleador, atribución que emerge de su capacidad de dirección empresaria. De ese modo quedan precisadas y comunicadas las directivas a cumplir que no deben contradecir normas vigentes de aplicación como la LCT, el convenio colectivo y los demás derechos propios de los dependientes.

Otra importante atribución de la empresa empleadora es la capacidad que posee para modificar ciertas condiciones del contrato de trabajo. El cambio debe corresponder a necesidades empresarias sin alterar las modalidades esenciales (remuneración, extensión de la jornada, horarios, etc.). Esto significa, en síntesis, que los cambios no deben causar perjuicios materiales ni morales a los trabajadores. En el supuesto que estas innovaciones perjudiquen a un dependiente puede oponerse fundadamente aduciendo que son lesivas de sus derechos. En tal caso pedir el restablecimiento de las modalidades anteriores y, en el supuesto de insistencia empresarial, llegar a considerarse injuriado y despedido.

Finalmente, el empresario posee una atribución delicada que debe ejercer con mesura y fundamentación. Por incumplimientos o inconductas está facultado para aplicar medidas disciplinarias al trabajador (art. 67 de la L.C.T.). La severidad de las sanciones deben estar proporcionadas a las faltas o incumplimientos en que haya incurrido el dependiente. Dentro de los 30 días corridos de notificada la medida, el sancionado podrá cuestionar su aplicación, el tipo o extensión de la disposición, para que la misma se elimine, se sustituya por otra o se limiten sus alcances. Si el trabajador en el término legal no se pronuncia se tiene por consentida la sanción adoptada.

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Fuente: Dr. Honorio Alberto Díaz