Robos: Terceros ajenos en el edificio

  • 346

Las épocas que vive el país en materia de seguridad, ha generado ciertas dudas respecto de la efectividad de los sistemas implementados.

Las épocas no poco tormentosas que vive el país en materia de seguridad, y que de más está detallar, ha generado ciertas dudas respecto de la efectividad de los sistemas  implementados en el consorcio.

Y se multiplican cada vez que ocurre un hecho delictivo y lo sufre alguno de los propietarios. 

Claro que cualquier medida de seguridad que se tome, lo será en proporción al tamaño del edificio, las unidades funcionales, la zona en que esté situado, el monto de las expensas y su correlativo porcentaje de morosidad, entre otros factores influyentes.

Pero también, la pauta que se tendrá principalmente presente a los efectos de implementar medidas de cualquier tenor serán las prescripciones contenidas en el reglamento de copropiedad y administración.

Es inevitable considerarlo en cada artículo sobre propiedad horizontal  a partir de él nace la vida consorcial. Sus directivas son insoslayables.

Hoy por hoy, por lo menos en Mar del Plata, mi ciudad, luego de un interesante desarrollo de la construcción durante los últimos años, varios de los nuevos edificios poseen reglamentos actualizados, que se hacen eco de la experiencia y de los adelantos tecnológicos.

Pero muchos de los viejos edificios que se mantienen en la ciudad, cuentan con reglamentos en cierta medida obsoletos, que no se han modificado y que no contemplan ninguna de las pautas citadas y que se ven ampliamente desfasados por una realidad distinta. Una de las diferencias se verá, en lo que respecta a nuestro tema, a la seguridad de cada uno de los copropietarios.

Siendo que no se ha subsanado de ninguna otra manera este déficit en aquellos viejos consorcios, la existencia de un reglamento interno (que a diferencia del anterior rige aspectos de la convivencia diaria), agrega cierto orden a cuestiones inherentes a la problemática, tales como la obligación de cada uno de los copropietarios de mantener la puerta principal del edificio cerrada, acceso restringido a ciertos espacios comunes para las que se requiera autorización  horarios de mudanza permitidos, entre otros.

Sin embargo, las medidas que requieran de cierta erogación e impliquen una modificación en los espacios comunes aparte de aquellos que devenguen gastos mensuales que deberán ser sustentados por todos los copropietarios, se encauzarán por una vía distinta.

La asamblea es la que por medio de mayoría absoluta de copropietarios decidirá sobre: instalación de cámaras de seguridad, modificación de una puerta de entrada convencional a una puerta blindada; contratación de empresas privadas de seguridad, alarmas y contratación de seguros que excedan los impuestos y generen un cargo extra.

 

El acaecimiento de un hecho de inseguridad puede ser motivo de una convocatoria a asamblea extraordinaria en su caso, siempre que las condiciones así lo indiquen o a criterio del administrador sea urgente su llamado. De todas formas, no se debe olvidar que en este caso se deben seguir los procedimientos estatutarios al efecto. Ningún reclamo por fuera de ellos será válido.

Asimismo el administrador y el consejo de propietarios, en caso de que exista, tiene un importante rol en el cumplimiento de las preceptivas arriba mencionadas, debiendo velar por su estricta vigencia. 

 

Para el caso particular, no dude en consultar a su abogado de confianza.

Fuente: Martin Carmona Brescó

Boletín de noticias

Suscribíte a nuestro Boletín de noticias

¡Quedemos conectados!