Vivir sin gas

Hay edificios sin gas y poner en regla sus instalaciones puede demandar años. Un problema que crece ante las quejas de los consorcistas.

Vivir sin gas

Vivir sin gas trastoca la vida cotidiana y en muchos casos los consorcios deben afrontar costosas obras para poner en regla sus instalaciones para que les devuelvan el servicio. Algo que puede demorar meses o hasta años.

Según Metrogas, los motivos más frecuentes de corte del suministro de gas son la detección de fugas en las cañerías internas del usuario y la falta de ventilación en los ambientes o la ventilación inadecuada de artefactos de gas. “En los edificios, además, se detectan escapes en las cañerías comunes y deficiencias en las salas de medidores”, dice el vocero de la empresa.

Poner en regla la instalación de gas de un edificio de 120 departamentos, incluyendo la renovación de todas las cañerías y de la sala de medidores, puede costar hasta $ 2 millones. A veces hay que encarar obras grandes y costosas. Hay edificios que pasan hasta dos años sin gas. La sugerencia es que los consorcios contraten un matriculado que inspeccione las instalaciones y vaya haciendo los cambios antes de llegar a una crisis. Hay que chequear la ventilación, la antesala de los medidores, tener cañerías aisladas e identificadas, llaves de paso de gas tipo candado y tortugas de luz antiexplosivas.

Como generalmente el que hace la denuncia a Metrogas es un vecino, todos se miran con recelo y terminan enojándose con la administración y con el gasista, que tiene que poner un precio para arreglar algo que no se ve. Después que se hizo el arreglo, Metrogas manda una inspección que ordena más cambios. Van diciendo las cosas de a una. Una buena administración debe adelantarse y poner en regla la instalación para evitar la denuncia.

Hay quienes opinan que cuando hay olor a gas, hay que llamar a un gasista matriculado, no a Metrogas. Cuando Metrogas corta el servicio, hay que pagar obras carísimas y cada vecino tiene que cambiar los artefactos sin válvulas de seguridad por otros que las tengan, entre muchas otras cosas. Y cuando tenés todo arreglado, los inspectores siempre encuentran algo más. Mientras, la gente se muda a otro lado. Hay edificios donde para evitar todo eso anulan el gas y se convierten en eléctricos.

Fuente: CAPHAI