La prescripción laboral

Por: Dr. Honorio Alberto Díaz

En el derecho del trabajo la prescripción consiste en la pérdida de una acción por el transcurso del tiempo.

La prescripción laboral

La acción constituye el medio jurídico para ejercer un derecho que se posee y que no es reconocido por la contraparte. La facultad para exigir no se extiende indefinidamente, por el contrario se encuentra limitada en un plazo. En la realidad práctica conforma una atribución temporalmente acotada.

Este tipo de normativa posee una prolonga historia. En procura de seguridad se ha tendido a que no queden abiertos diferendos en forma prolongada. En consecuencia, quien no acciona haciendo valer su derecho durante cierto término el mismo deja de ser impuesto a la otra parte. Se convierte en un derecho natural que puede o no acatar el demandado, pues la facultad ha perdido exigibilidad si se le opone la prescripción.

El artículo 256 de la Ley de Contrato de Trabajo establece: “Prescriben a los dos años las acciones relativas a créditos provenientes de relaciones individuales de trabajo y, en general, de disposiciones de convenios colectivos, laudos con eficiencia de convenios colectivos y disposiciones legales o reglamentarias del derecho de trabajo. Esta norma tiene carácter de orden público y el plazo no puede ser modificado por convenciones individuales o colectivas”.

Se trata de una determinación precisa y categórica, que establece un mismo plazo para todas las acciones emergentes del contrato de trabajo. Además esta norma se impone a la voluntad de las partes, pues ellas no pueden modificar el término fijado. En consecuencia:

v  establece un plazo único;

v  ese plazo se fija en dos años;

v  el término se computa desde que cada derecho es exigible;

v  si el deudor no opone la excepción de  prescripción al reclamo, el juez queda impedido para hacerlo y prospera la acción.

Supongamos que a un trabajador se le adeuda el pago de horas extras. Para accionar reclamando su crédito cuenta con el lapso de dos años a fin de que cada hora extra sea exigible. Si ha vencido el plazo el empleador puede oponer la prescripción por las horas cuyo término se ha cumplido, quedando obligado solamente al pago de aquellas reclamadas dentro del término legal.

Deben distinguirse los efectos que produce la interrupción de la prescripción de los generados por su suspensión.

La interposición oportuna  de la demanda judicial realizada por el acreedor produce la interrupción del curso del plazo prescriptivo.   Queda borrado el tiempo transcurrido pudiendo después volver a iniciarse su computación (artículo 3986 del Código Civil).

Además existen modos de suspender el curso de la prescripción. En este caso no se borra el tiempo transcurrido sino que se deja de computar durante un lapso. Una vez finalizada la suspensión continúa su computación. Por ejemplo, la citación para el trámite del SECLO (instancia de conciliación laboral obligatoria previa al juicio) no produce la interrupción del plazo sino solamente su suspensión mientras dure el trámite conciliatorio, pero prosigue su curso después.

El artículo 257 de la Ley de Contrato de Trabajo prescribe: “Sin perjuicio de la aplicabilidad de las normas del Código Civil, la reclamación ante la autoridad administrativa del trabajo interrumpirá el curso de la prescripción durante el trámite, pero en ningún caso por un lapso mayor de seis meses”.

A diferencia de la prescripción laboral, en el campo previsional se fija un plazo de prescripción de diez años. También se aplica la prescripción deceañal en la deuda de los aportes sindicales.

Fuente: Dr. Honorio Alberto Díaz