Presión tributaria en la Argentina

El presidente de ABA dijo que la presión tributaria en la Argentina “es la más alta de los países de la región” al aumentar del 21 al 37%.

Presión tributaria en la Argentina

El presidente de la Asociación de Bancos de la Argentina (ABA), Claudio Cesario, dijo que la presión tributaria en la Argentina “es la más alta de los países de la región” al aumentar del 21 al 37% entre 2001 y 2012, al tiempo que reclamó condiciones necesarias para que el ahorro se canalice a través del sistema financiero formal como una manera de que esos recursos “se conviertan en créditos al sector privado que movilizan la economía”.

Tales conceptos fueron expresados por Claudio Cesario en un panel sobre “Desafíos para el sistema financiero” que compartió con el economista Eduardo Levy Yeyati y el socio de KPMG Ricardo De Lellis, en el transcurso del seminario organizado por la revista Bank en la sede de la Bolsa de Comercio.

“Una presión tributaria tan alta implica no solo menor competitividad de la economía sino también desaliento para inversores que a la hora de elegir dónde colocar su capital comparan los niveles de presión impositiva entre las distintas naciones”, destacó Cesario en la primera parte de la presentación.

En otro pasaje, describió el estado actual del sistema financiero como “sano pero reducido” y advirtió que el ahorro al no canalizarse a través del circuito institucionalizado “le resta recursos”. Estimó que los depósitos del sector privado representan 17,3% y los préstamos el 15,3% del PBI, con un crecimiento anual del 33 y el 37%, respectivamente.

En alusión a la crítica que habitualmente se hace a los bancos en el sentido que no quieren prestar, acotó: “Desde mediados de 2011, prácticamente no existe capacidad prestable ociosa en el sistema financiero, lo que significa que se prestan todos los recursos disponibles”.

“En este sentido – agregó- se presentan nuevos desafíos originados a partir del entorno actual, tales como la generación del capital necesario para mantener el crecimiento del sistema, así como también enfrentar la creciente presión sobre la liquidez, y el efecto de algunas regulaciones sobre el desenvolvimiento y operatoria de los bancos”.

Cesario se refirió también al aporte de la actividad bancaria a la economía doméstica. Dijo que en 2012 se pagaron más de $ 20.000 millones en concepto de remuneraciones (sin cargas sociales), un valor similar a las ganancias obtenidas por el sistema en su conjunto; y se aportaron al Fisco $ 23.000 millones en concepto de impuestos.

“Un sistema financiero rentable puede crecer dando empleo a mayor cantidad de personas”, afirmó. Para agregar: “El hecho que el sistema financiero sea rentable hace también a una mejor contribución fiscal que de otra manera no podría concretarse”.

Por último, destacó el desempeño del sistema financiero argentino al señalar que “la rentabilidad es una variable muy importante para inversores y ahorristas”.

Fuente: ABA