Contrato de trabajo. Sujetos

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En este artículo el autor repasa la definición y caracteristicas del sujeto que interviene en la relación de dependencia.

El contrato de trabajo posee dos sujetos: el trabajador y el empleador. El primero necesariamente debe ser una persona de existencia física y el segundo puede ser una persona de existencia física o jurídica. Entre ambos no existe una situación de igualdad jurídica porque, en virtud del contrato, se establece una relación de dependencia del empleado hacia la empresa, a la que brinda su capacidad de trabajo. Ello ocurre cualquiera fuese la modalidad de la prestación (actos, obras, servicios) del contrato.

Debido a que se trata de una relación de índole personal, el trabajador no queda facultado para encomendar su tarea a terceros. Resulta indispensable que posea capacidad para desempeñarse en lo que se le encomienda y en lo que asume.  La misma se adquiere a los dieciséis años de edad y los menores pueden contratar con la debida autorización del Ministerio Público. Por lo tanto no son legalmente considerados trabajadores las entidades colectivas, los incapaces y los que se desempeñan autónomamente careciendo de relación de dependencia.

Los auxiliares de los trabajadores para el cumplimiento de las prestaciones asumidas en favor del empleador, también son considerados trabajadores en relación de dependencia si están autorizados por la empresa que recibe los servicios prestados. Ello se debe a que no dirigen el trabajo, ni organizan la empresa, estando apartados del riesgo económico propio del emprendimiento. En consecuencia, tanto el trabajador como el auxiliar poseen derecho a percibir remuneraciones.

Es posible que el dominio de la empresa corresponda a una sociedad comercial y que alguno de sus socios se desempeñe laboralmente en el establecimiento en forma continua cumpliendo obligaciones comunes de los trabajadores en relación de dependencia.  En este supuesto el socio empleado es un trabajador subordinado con los derechos y deberes propios de esa condición. Esa situación de revista en nada afecta su carácter de socio.

Lo que ha originado discrepancias es la situación de un trabajador laborando para una cooperativa. Si trabaja para un cooperativa en la cual no es socio es un trabajador en relación de dependencia; pero si se desempeña en una cooperativa que él mismo integra no será considerado trabajador dependiente.

El artículo 26 de la Ley de Contrato de Trabajo expresa: “Se considera ‘empleador’ a la persona física o conjunto de ellas, o jurídica, tenga o no personalidad jurídica propia, que requiera los servicios de un trabajador”. Por lo tanto el empleador puede ser una persona física, un conjunto de ellas o una persona jurídica pública o privada. Se  utilizan diversos nombres para referirse al empleador, entre ellos empresario, patrono, jefe de la empresa, principal, etc. Más allá de la sinonimia algunos entienden que empresario es el dueño de la empresa que recibe los beneficios de las prestaciones laborales. En cambio es empleador quien contrata los servicios de otra persona sin que haya necesidad de que fuese el dueño de la empresa. Por lo tanto para definir la situación es menester conocer en qué condición el empleador suscribe los contratos con los trabajadores.

Como surge de la definición de empleador puede existir uno de carácter múltiple por pluralidad de personas físicas, pluralidad de personas jurídicas o reunión de empleadores de existencia física con otras de existencia jurídica. Siempre en esta pluralidad debe haber un complejo económico único ya que será también único el empleador contratante. En consecuencia queda instituida la solidaridad pasiva entre los integrantes del grupo. Debido a ello solamente en ciertas situaciones especiales el trabajador puede accionar contra cada uno de los integrantes del grupo económico en reclamo del cumplimiento de sus derechos laborales.

Fuente: Dr. Honorio Alberto Díaz

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